11 diciembre 2008

Obon


Comencé a filmar de manera creativa en Japón sin saber exactamente adonde iba. Hasta el momento, la cámara era para mi una herramienta de trabajo. Un accesorio para poder escribir y hacer música en mis tiempos libres. Sin saber como, entró en mi maleta y no se apartó de mi en todo un verano. Salía por la mañana temprano con mi cámara y caminaba por los campos de arroz de una aldea en la provincia de Nagano. Filmaba libélulas. Espantapájaros y personas en bicicleta. Hacía un calor húmedo y el único alivio eran las máquinas que servían té helado. Había máquinas de esas incluso en los más recónditos parajes. Encontré el tema del documental al descubrir Obon; un festival en el que los espíritus que habitan el mas allá comparten el espacio del pueblo con los lugareños. Estos les dejan un espacio en la mesa hasta que acuden al mar para liberarles.