08 diciembre 2008

Pastel

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Lunes festivo y lluvioso. Té caliente y pies fríos. El castillo en ruinas que tengo a cien metros de mi ventana resulta invisible a causa de la niebla. Mientras A prepara pastel de plátano y coco, paso la tarde preparando un dossier de uno de esos grandes proyectos que suelen acabar alimentando polvo en un cajón. Uno siente la tentación ocasional de salir afuera y perderse un rato en la niebla. Sé que los años no pasan en balde por que renuncio a salir, a mojar mi rostro en el rocío y a imaginar argumentos transilvanos. Permanezco cobardemente seco, tecleando en el ordenador. De lo anodino escapo dos minutos gracias a una receta de harina, huevo, plátano, miel y coco.