13 enero 2009

Copla

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Para realizar un pequeño trabajo, estas últimas semanas he visionado 16 largometrajes dedicados a la copla. Algunas de esas películas las había visto de niño y ahora, que no lo soy, me ha sorprendido la presencia en pantalla de las bellezas de la época. Hoy en día cuesta escribir argumentos por que la sociedad presente, al tener menos limitaciones, diluye los conflictos hasta reducirlos a dicotomías postmodernas que a nuestros bisabuelos les resultarían ininteligibles. Hay, sin embargo, un lenguaje universal que ha permanecido y que pone los pelos de punta todavía y si no, lean la estrofa :

Ná te debo, ná te pio.
Me voy de tu vera, orvíame ya.
Que he pagao con oro tus carnes morenas.
No mardigas paya, que estamos en paz.
No te quiero, no me quieras.
Si to me lo diste, yo ná te pedí.
No me eches en cara que to lo perdiste.
Tambien a tu vera yo to lo perdí.

Uno sale del estudio canturreando y dando palmas, medio encogido y con cara de pena ...(no mardigas paya...), y mi esposa que es japonesa claro, no lo entiende y me llama «baca», vocablo japonés que en lenguaje cupletista o cupletero significa «atontao». La malaje.