11 febrero 2009

El guionista bloqueado

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La clave de todo es si Tomás odia a Juan, cuando quiere acabar con el y como. Y si Lola lo sabe.
Lola me confunde por que se parece a Yudith y ocasionalmente las mezclo sin querer. Me encuentro a Juan despertando en un sofá verde junto a Yudith y eso es imposible teniendo en cuenta que su destino es aparecer en la escena cinco. ¿Llueve? ¿Debería llover? ¿Tiene Juan la nariz tapada como yo y por eso le cuesta besar?

Llamadme golfo, pero cuando me bloqueo escribiendo no hay mejor medicina que irse a un bar. Como bloquearse con frecuencia es fácil, puede llegarse a la conclusión de que me paso la vida en el allí. Hay muchos creadores beodos, aunque no es mi caso, y firmo en mi descargo que los bares son caldo de cultivo exquisito y primordial para los hombres de pro. Aún más si son bares de pueblo con décadas de mugre donde abuelos que no tienen nada que hacer juegan al mus en misógina hermandad.

En Barcelona me sentaba en una terraza para ver pasar transeúntes e imaginarme sus vidas y lo que les podía pasar. Aquí la ventaja es que si el truco no funciona, a uno le queda una tapa de pollo con pimientos y patatas fritas en aceite de oliva. Y el vino local tiene más grados que el general Von Moltke.