19 febrero 2009

La cita

Mi primer proyecto de ficción es una historia de amor basada en la mentira que tiene un final feliz.

Se filmó entre amigos y tardé años en recuperar ese modo de hacer ficción según mi manifiesto haciendo que la película fuera un camino en solitario junto a los actores.

El rodaje fue muy tranquilo. Iba por la tarde a casa de mi amigo Carlos, residente en la localización principal y mientras esperábamos a los actores este sacaba un tabaco turco muy bueno y fumábamos sin apenas hablar. Carlos es un coleccionista de pipas y de películas que nació en 1945 y que había vivido toda su vida con su madre, una aragonesa que había pegado tiros en el bando republicano y que conservaba el retrato de Líster sobre su cama. En un reencuentro fortuito en el 2000, me dijo Carlos que había estado en Rusia y que le parecía tristísima su desintegración.

Ajeno al tráfico de la calle Balmes, me miró con los ojos enrojecidos poniendo su mano en mi hombro para decir: - ¡Adiós al himno de Aleksandr Aleksándrov!