03 febrero 2009

Rodando "La cita"

Cuando decidí hacer mi primer corto de ficción, mi primer hijo aún no había nacido y vivíamos en el Borne. Un barrio de Barcelona que estaba en plena efervescencia.

La idea era un romance a distancia a través de un chat en el que ambos personajes falsearan su realidad y que finalmente se citaran. Hice el rodaje y la postproducción en solitario y tardé tres largometrajes en redescubrir esta manera directa y franca de trabajar. El reparto principal se reducía a dos personas que tenía en mi entorno inmediato :

Françoise: una cantante Belga que cantaba canción francesa en el «Pastís», un bar diminuto del barrio chino de Barcelona tan vetusto como acogedor. Tenía una mirada preciosa y a pesar de sobrepasar los cien kilos de peso era intensamente femenina además de experta en la danza del vientre.

Enric: curioso individuo que trabajaba como mimo en las calles de Barcelona pero que siempre escogía hacerlo a media noche en calles semidesiertas y no en lugares turísticos, pues afirmaba que una calle desierta era como un teatro y de ese modo podían comprenderle mejor. También decía que no estaba interesado en las propinas de los turistas por que además de vestir mal, no entendían nada.

Ninguno había actuado jamás, pero yo les dije que no había problema alguno, pues yo no había dirigido nunca.