07 febrero 2009

Ronin

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Un crítico de cine en paro robó ayer una estatuilla de los Goya pasadas las cinco de la mañana en una de las fiestas del evento. Devolvió la estatuilla al día siguiente reivindicando que "Estoy harto de que siempre se lleven los premios los mismos, del sectarismo del cine español", explica. Y se queda tan ancho por que le sale gratis.

Robar una estatuilla es mucho más fácil que callarse y ponerse manos a la obra, por que no se si lo saben, pero hay una cosa llamada internet y cámaras de alta definición que cuestan lo que el golfo debió gastar en ropa y calzado para ir a la fiesta donde robó la estatuilla con más cara dura que el carácter necesario (léase huevos, cojones, agallas, arrestos) para abrirse camino centímetro a centímetro, que es como avanzan los caminos, sean fáciles o difíciles.

Es una época difícil para los rōnin. Siempre lo ha sido.

Un rōnin (literalmente "hombre ola" – un hombre errante como una ola en el mar) era un samurai sin amo durante el período feudal de Japón, entre 1185 y 1868. Un samurái podía no tener amo debido a la ruina o la caída de éste, o porque perdía el favor de éste.

A menudo el rōnin por nacimiento soñaba con demostrar su valía para poder jurar lealtad al señor de un territorio, convirtiéndose así en un verdadero y auténtico samurai. Aunque esto ocurriera de vez en cuando, era algo infrecuente, pues pocos daimyō estaban dispuestos a sentar un precedente permitiendo que un rōnin entrara en su clan. Más a menudo los rōnin eran enviados en ciertas misiones con la promesa de la admisión, para luego negársela basándose en algún tecnicismo en el caso de que sobreviviera.

Las familias de origen samurai eran una minoría respecto a las otras clases como los Heimin (campesinos) que se dividían entre artesanos, fabricantes y mercaderes. Entre los Heimin, la clase más baja era la más rica, ya que los mercaderes eran considerados usureros que se aprovechaban del trabajo de los demás. En la parte más baja de la estructura feudal japonesa se encontraba la casta de los eta, compuesta por personas cuyo estilo de vida o función social era considerada deshonrosa, mísera o desagradable. Entre ellos se contaban los que trataban con cadáveres, excrementos, animales muertos o basura. Los músicos y artistas en general también entran en esta categoría. Aunque actualmente los samurai no tienen ningún estatus oficial en Japón, los descendientes de sus familias gozan de estima entre la población japonesa, especialmente la rural.

La foto del post es una instantánea tomada en 1860 cuando japón reabrió sus fronteras al mundo después de un aislamiento voluntario de 251 años a lo que se creía una influencia perniciosa del mundo occidental. Uno de los más famosos samurais fue Miyamoto Musashi, el afamado espadachín. Se convirtió en un rōnin a los siete años con la desaparición de su padre, Munisai y en un libro explica sus experiencias, aplicables a la vida diaria de hoy día.

«A», mi esposa, procede de un clan samurai originario de Yakushima, una isla mágica con cedros de hasta 3000 años de antiguedad. El castillo que da nombre a su apellido fué destruido por Tokugawa en el siglo XVl, pues pertenecía a un bando contrario y cayó en desgracia al igual que otros 86 clanes derrotados en la brutal batalla de Sekigahara donde resultaron traicionados . En los años ochenta, los habitantes de Yakushima defendieron con uñas y dientes los bosques de su isla frente a la explotación industrial. Hoy, sus hijos pueden disfrutar de la espesura y fotografiarse junto a árboles milenarios en este rincón de Japón.La electricidad en la isla está producida por una central hidroeléctrica y el superávit energético se ha usado para producir hidrógeno, así Yakushima es un modelo para una sociedad totalmente libre de emisiones de gases de efecto invernadero.

Mi apellido, sin embargo, es pebeyo a más no poder, pero como decía Gabriel Téllez, que escribía bajo el seudónimo Tirso de Molina:

Mi linaje empieza en mi,
porque son mejores hombres
los que sus linajes hacen,
que aquellos que los deshacen,
adquiriendo viles nombres.