16 marzo 2009

La rana sama



Hoy lunes, comienzo las rutinas, intentando dedicar los minutos tranquilos de la primera hora a escribir un poco.

Dedico al japonés unos minutos pensando que al final por puro desgaste aprenderé algo. Leo un libro para niños de dos años cuyo protagonista es una rana y me siento como si cruzara el atlántico con un neumático.

Por una parte tienen el alfabeto hiragana, pero no es suficiente por que cuando uno aprende hiragana descubre que debe saber katakana, que es para las palabras extranjeras y no se debe olvidar el kanji, que viene mezclado con los primeros y que tiene miles de ideogramas. El único consuelo en este caso está en youtube.