29 abril 2009

Salvapantallas

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Mi horizonte, durante la mayor parte del día se reduce a las pantallas de dos ordenadores. Suelo cambiar de salvapantallas tomando de vez en cuando imágenes de mi alrededor, como esta dehesa tamizada de amarillo en la que pronto comenzarán a cantar las cigarras. El salvapantallas transforma a la estúpida pantalla gris en una ventana.

Estamos acabando abril y en poco más de un mes cumplo cuarenta años. Cuarenta con todas las consonantes y vocales. Cuarenta como los cuarenta ladrones de Ali Babá. Como los cuarenta principales y la crisis de los cuarenta.

Repaso mi vida mientras vuelvo de Cáceres y concluyo que soy muy feliz y afortunado.

Todo depende del salvapantallas que uno utilice.