30 junio 2009

Abrir y cerrar puertas

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Me falta tiempo para escribir. Dejo en reposo 60.000 palabras como si fuera una botella de vino o un jamón. El archivo de palabras no cambiará, pero si lo hará en mi cabeza. De nuevo fotografío puertas. Sueño con puertas. Esa fijación se debería, si fuese analizada por un matasanos especializado en psiquiatría, a que estoy en un momento de cambio.

Quien transita por un espacio determinado y se encuentra con una puerta, se siente invitado de inmediato a hacerse una serie de preguntas:

- ¿Qué hay tras esa puerta? ¿Y tras aquélla?

- ¿Hay motivo para dirigirse hacia alguna de ellas? ¿Qué las diferencia?

- ¿La vamos a cruzar algún día? ¿Estamos en condiciones de hacerlo?

- ¿Y si tenemos tenemos dificultades en franquearla?

Son preguntas que obligan a pararse y reflexionar. Y es que una puerta no es cualquier cosa.