08 junio 2009

La holística de mi ojo izquierdo

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Acabo de descubrir que llevo veinte años usando la cámara con el ojo equivocado. No lo descubrió un oculista, ni un médico, si no ... un arquero experto.

Resulta que aunque soy diestro con las manos, mi ojo predominante ( el que es capaz de dirigir la flecha al blanco) es el izquierdo. Al igual que dirigir la flecha, si uso el ojo izquierdo para enfocar una escena, la siento de otra manera.

Me apresuré a documentarme extrayendo la siguiente información :

El sistema nervioso humano está conectado al cerebro mediante una conexión cruzada, de manera que el hemisferio derecho controla el lado izquierdo del cuerpo, y el hemisferio izquierdo controla el lado derecho. Un estímulo proveniente del campo visual derecho se transmite al hemisferio izquierdo, y viceversa.

A pesar de que sigamos sintiéndonos un solo ser, nuestros cerebros son dobles, y cada mitad tiene su propia forma de conocimiento, su propia manera de percibir la realidad externa. Podríamos decir, en cierto modo, que cada uno de nosotros tiene dos mentes, dos conciencias, conectadas e integradas por el cable de fibras nerviosas que une ambos hemisferios. Los filósofos, maestros y científicos de muchas épocas y culturas diferentes han postulado ideas sobre la dualidad de la naturaleza y el pensamiento humanos. La idea clave es la de que existen dos formas paralelas de conocimiento.

El hemisferio izquierdo procesa la información analítica y secuencialmente, paso a paso, de forma lógica y lineal. El modo-D, conectado a mi ojo izquierdo (mi ojo predominante) es sinuoso, flexible, juguetón, con giros inesperados, más complejo, diagonal, frivolo, del hemisferio derecho.

Según Jerre Levy «El hemisferio izquierdo analiza en el tiempo, mientras que el derecho sintetiza en el espacio.» Esta dualidad se expresa en la lista siguiente :

Verbal: Usa palabras para nombrar, describir, definir.
No verbal: Es consciente de las cosas, pero le cuesta relacionarlas con palabras.

Analítico: Estudia las cosas paso a paso y parte a parte.
Sintético: Agrupa las cosas para formar conjuntos.

Simbólico: Emplea un símbolo en representación de algo. Por ejemplo, el dibujo significa ojo; el signo + representa el proceso de adición.
Concreto: Capta las cosas tal como son, en el momento presente.

Abstracto: Toma un pequeño fragmento de información y lo emplea para representar el todo.
Analógico: Ve las semejanzas entre las cosas; comprende las relaciones metafóricas.

Temporal: Sigue el paso del tiempo, ordena las cosas en secuencias: empieza por el principio, etc.
Atemporal: Sin sentido del tiempo.

Racional: Saca conclusiones basadas en la razón y los datos.
No racional: No necesita una base de razón, ni se basa en los hechos, tiende a posponer los juicios.

Digital: Usa números, como al contar.
Espacial: Ve donde están las cosas en relación con otras cosas, y como se combinan las partes para formar un todo.

Lógico: Sus conclusiones se basan en la lógica: una cosa sigue a otra en un orden lógico. Por ejemplo, un teorema matemático o un argumento razonado.
Intuitivo: Tiene inspiraciones repentinas, a veces basadas en patrones incompletos, pistas, corazonadas o imágenes visuales.

Lineal: Piensa en términos de ideas encadenadas, un pensamiento sigue a otro, llegando a menudo a una conclusión convergente.
Holístico: Ve las cosas completas, de una vez; percibe los patrones y estructuras generales, llegando a menudo a conclusiones divergentes.