05 septiembre 2009

Caballos y prisas

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Sigo encerrado delante del ordenador y no he parado desde que comenzó el verano. Ya falta menos para que pueda darme un poco más el aire y espero la llegada del otoño con la ilusión que tendría un náufrago frente a una pizza tamaño familiar.

Apenas tengo tiempo de pensar y entretenerme. Araño algunos minutos en la madrugada para acabar mi nuevo guión y luego quedo ya atrapado en el ritmo frenético del trabajo . Apenas puedo actuar como un ser humano normal y estoy irritable. Siempre me ocurre cuando hago varias cosas a la vez y duermo poco.

Sin embargo, son las fiestas de mi pueblo. He escuchado el trote de algunos caballos frente a mi ventana y no he podido resistirme a salir y ver la carrera de cintas a caballo que realizan los jinetes en un terreno llano a la entrada del pueblo. Los caballos que impresionan son los que aquí llaman "enteros", esto es que no han sido castrados. Hay que ser un buen jinete para montarlos, por que conservan intacta su fuerza y carácter.